Aunque parezca difícil, en verano puede sentirse frío.
Como cuando te ahogan en atenciones, cada dia, durante un tiempo, dejandote un torrente de expectativas que tal vez se cumplan, o tal vez, no, y de pronto te las quitan. Las atenciones, y las expectativas.
O cuando ves una mirada que no acaba de gustarte, ni acabas de entender, a pesar de los años que hace que ves esos mismos ojos.
O cuando alguien que trabaja contigo y debería tenerte en cuenta, te ignora, y luego te exige que le dediques tu atención, y tu trabajo.
O cuando dia tras dia debes arreglar problemas que, si de verdad dependiera de ti, hace mucho tiempo que estarían arreglados. O ignorados.
O cuando alguien que te conoce desde la infancia te hace un comentario que te llega a doler, porque sabes que en el fondo tiene razón en lo que te dice.
O cuando, sin saber cómo, encuentras abierta la puerta por la que se escapa todo aquello que te ha dado calor durante un tiempo. Y entonces queda poca cosa. El frío, y poco más.
Pero es verano, y en este tiempo, si quieres calor, lo mejor es ponerte al sol. Salir de donde estás, como has hecho otras veces, y girar la cara a la luz, para que te vea bien. Para que el sol sepa que, a pesar de todo, sigues de pie. Y como Superman, necesitas de su fuerza para recargarte.
Bendito verano, lleno de sol, y de calor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario