27 de noviembre de 2013

Vivir, Dormir... Tal vez Soñar...

Lo sé, recuerda a lo que escribió Don Pedro Calderón de la Barca en su "La vida es sueño". Pero así se me escapa la vida, día a día. Tratando de vivir, tratando de dormir, y a veces, tratando de soñar...

Vivir y Dormir. Dormir viviendo, vivir durmiendo. Pero buscando dónde han quedado los sueños...

Porque aún recuerdo el tiempo en que soñar era parte de la vida, porque en los sueños vivía una vida que no era mía...

No he renunciado a los sueños. Algunos se han cumplido y otros no. Pero nunca han dejado de ser sueños. Y mientras vivo durmiendo, y trato de dormir, quiero seguir soñando sueños que no encuentro, porque, tal vez, no duermo lo suficiente. O no sueño lo suficiente... O no vivo lo suficiente como para soñar, y ni despierto, ni duermo...

Paso la vida preocupándome de soñar, de dormir, y a veces, me olvido de Vivir. Porque vivir, vivo. Pero quiero Vivir, con mayúsculas!

19 de diciembre de 2012

Fin de los tiempos. O del año, que no es poco...

Parece que llegamos al final de 2012 sin demasiados rasguños visibles. Dos días más, y empezará una nueva era, siempre según el calendario Maya peor descifrado de todos los tiempos. 

Un año lleno de arañazos apenas visibles, de hematomas internos, pero sin hemorragias, por lo que la situación no es tan grave como se pudiera pensar. Y aún así, cuanto duele el paso del tiempo! 

Hoy tengo uno de esos días en los que las lágrimas estan resbalando invisibles, sin saber muy bien por qué. O tal vez sí lo sé, y por eso me duele que caigan. Uno de esos días en los que añoro cosas, personas... en los que me hubiera gustado apagar el despertador, darme la vuelta, y seguir durmiendo. Pero no ha sido posible, y aqui estoy, escribiendo sin querer decir demasiado, llorando sin dejar caer una lágrima, lamentando perder las cosas que siguen a mi lado.

Según la profecía maya, una nueva era comienza el próximo viernes (o sábado, ni en eso hay acuerdo). Esperemos que sea mejor que las que hemos tenido hasta ahora. Por favor!

28 de enero de 2012

Frío Enero

Son días fríos, en los que estás deseando envolverte en una manta que no te deje los pies helados. Pero llegas a casa, y la manta no es lo suficientemente grande para taparte como debiera. Intentas cubrirte con otras piezas, pero cada una tira para su lado, y es difícil mantenerlas todas juntas. 

El fantasma de la soledad ha planeado este enero alrededor, silencioso... Te aferras a la manta con más fuerza, porque sabes que es la que te da calor, pero no puedes dejar de pensar que tal vez la manta no quiera estar contigo. No es verdad, naturalmente, pero lo que piensas y lo que sientes muchas veces no van de la mano, y por eso te encuentras en situaciones dolorosas, incómodas, que te van pasando factura cada uno de los días que vives. Necesitas saber que esa manta que tan bien se ajusta a ti, va a quedarse contigo. Y entonces llega el día en que sabes que sí. Esta manta va a darte calor mucho tiempo, quizás no de la forma que tu imaginas, que tu has soñado, pero es la manta que te da el calor que necesitas. 

A pesar de ello, a veces pasas un mal rato, porque hay quien no entiende que tambien es difícil mantener la manta limpia de lodo. Que necesitas algo de tiempo para ajustar la manta a tu cuerpo, para que puedas moverte sin agobiarte. Pero eres feliz envolviéndote en ella, y eso debería ser suficiente.

En enero la soledad ha asomado la cabeza cuando menos la esperaba, pero he conseguido apartarla de mi vista. Hasta la próxima ocasión, porque es así de traicionera.

5 de noviembre de 2011

Corazas y lágrimas

Hay ocasiones en las que te preguntas por qué motivo te has quitado la coraza ante algunas personas. De vez en cuando te llevas una sorpresa negativa, cuando aquellas personas que mejor deberían conocerte, se olvidan de quien eres, y te tratan como otras a las que no te pareces ni en la manera de respirar. Notas un pinchazo en el centro del pecho, en la parte que siempre intentas proteger, aquella que ofreces a quien quieres. Un pinchazo que te deja un dolor sordo, agudo, molesto. Algo que se clava más profundamente con cada lágrima que ves, y cada lágrima que no dejas caer. Una herida que sabes que no dejará de sangrar, porque no deja de doler. 

Y por mucho que intentes colocar un parche, sabes que no será suficiente, porque no esperabas esa herida. 

Hay momentos amargos, como el que viví ayer, en los que sabes que has hecho daño a alguien a quien quieres, sin saber siquiera que lo hacías. Te sientes impotente. Te planteas si no deberías volver a colocar la coraza en su sitio. Al fin y al cabo, no llevarla durante tanto tiempo no parece haber servido de mucho. 

Pero sabes que, por mucho que te duela, no volverás a ponértela mientras estés con esa persona. Porque cuentas con ella para todo, porque es parte de ti, y no quieres perderla. Y te gustaría no hacerle daño sin querer, porque nunca se lo ha merecido. Aunque no sepas demasiado bien cómo hacer para demostrarlo. Y tus sinsabores se quedan olvidados cuando ves esas lágrimas que habrías querido evitar. 

No sé muy bien cómo demostrar que nunca ha cambiado nada, a pesar de los cambios que hay en mi vida. No sé muy bien qué más decir, porque las palabras han servido de poco. No sé muy bien cómo actuar.

Nunca seré como esas otras personas. Nunca. 

Nunca dejaré que otra gente le haga daño. 

Nunca, si puedo, dejaré que caigan lágrimas como las de ayer. Aunque no pueda evitar que caigan otras diferentes. 

Nunca dejaré de estar donde siempre he estado. Nunca dejaré sola a esa persona. 

Nunca quiero volver a escribir algo como esto.

3 de septiembre de 2011

Sorpresas te da la vida...

Sorpresas positivas. Sorpresas bienvenidas. Sorpresas que te devuelven la ilusión, la sonrisa... A veces algo que lleva al alcance de tu mano y de tu vista mucho tiempo se convierte, de manera sorprendente, en aquello que estabas buscando. Y casi sin proponértelo, lo encuentras. 

Alguien de otro tiempo se convierte en parte importante de tu vida, porque es capaz de sacar lo que quieres compartir. Alguien que saca a relucir tu parte más sensible, más sentida... incluso más vulnerable. Pero sabes que, aunque te expongas, no te va a hacer daño. Al menos, de momento. Alguien que te lleva a lugares donde no pensabas llegar, y donde disfrutas de su compañía, de sus manos, de sus miradas, de sus labios... Alguien que, sin saberlo, borra de tu memoria otros nombres.

Y no sabes hacia dónde vas, ni cuánto va a durar el camino. Sólo sabes con quien lo recorres, de qué manera lo haces, día a dia, beso a beso. Besos largamente acumulados, que salen en torrente, unas veces; con suavidad, otras, Pero todos llegan al mismo destinatario. Hasta que todo vuelve a su lugar. Y las palabras se hacen dueñas de todo, porque la distancia no deja otro margen. Y aún así, todo vale la pena. 

Mientras tanto, esperas el momento del reencuentro. Que no sabes cuando será, ni dónde... pero que sabes que será. Porque no puedes dejar de recordar las sensaciones, las miradas, las carícias, las sonrisas. Ni las manos que recorren las tuyas, rozándolas unas veces, enlazándolas otras, para hacerte sentir que hay otra persona a tu lado, que quiere estar a tu lado...

Yo también he dejado lo mejor del verano para el final, y estoy disfrutando como no pensaba que podría hacer. Y no me arrepiento de no haberlo conocido antes, porque para llegar hasta este punto, debía pasar por otros pedregales más ariscos, más incómodos...

Llega a mi vida en este punto, porque ahora puedo valorarlo como se merece. Y espero seguir haciéndolo durante mucho tiempo.