En Febrero habitualmente vivo una época decididamente extraña. Acabamos de superar la sempiterna "cuesta de enero", pero no conseguimos dejarla atrás, y más en estos tiempos de crisis, hasta bien entrado el verano.
Además, se celebra, gracias al país de las barras y estrellas, la festividad més hipócrita (obviando la Navidad, naturalmente): El día de "los enamorados". Es decir, el día en que las parejas "orgullosas" de serlo se regalan cosas tan dulce como su amor... Es decir, según la tradición estadounidense, lo suyo es regalar bombones de chocolate. Porque el amor es así. Tan dulce como el azúcar, tan excitante como el chocolate, y tan pesado como las grasas que, una vez acabada la caja, se depositan rebeldemente en las zonas del cuerpo más inoportunas.
Y yo me pregunto: realmente alguien celebra el día de los enamorados? Me refiero a celebrarlo de verdad, no de cara a la galería.
Para alguien como yo, que no sabe (por motivos propios o extraños) lo que es celebrar este día, que constantemente la televisión te bombardee con anuncios del tipo "14 de Febrero, Qué le vas a regalar?" me provoca cierto agobio. Me dan ganas de contestar "un buen polvo, para que no lo olvide en todo el año"!. Pero claro, seria demasiado obsceno, y casaría mal con los bombones.
Tal vez llevo demasiado tiempo siendo "single", pero no puedo evitar sorprenderme de la constante mercantilización de los sentimientos, de la banalización de algo tan trascendente como el amor, y me da pena. El amor es un sentimiento que ha dado (por exceso o por defecto) las mejores obras de arte, las grandes obras de la literatura, el cine, el teatro. El amor ha provocado guerras, las ha resuelto, y es una constante en nuestras vidas. Por qué comerciar con ello? Por qué reducirlo a "cuando más caro es el regalo, más enamorad@ está de mí"?
Sé que milito en el romanticismo más recalcitrante, y no quiero dejarme vencer por esta corriente de "capitalismo amoroso", por este comercio de sentimientos, por este almibarado tiempo hipócrita que decide que la forma de demostrar tu amor por alguien es dedicarle un día concreto, normativo...
Si alguna vez dejo de ser "single", intentaré celebrar cada día el amor con mi pareja.
Por si dura poco, y se acaba pronto...
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