Llueve. No tiene nada de especial, pero me gusta.
Hoy los truenos han ido avisando su llegada, y ha empezado a llover poco a poco, como sin ganas... se ha ido animando, y ha acabado de caer una cortina de agua, ahora fuerte, ahora no, ahora sopla el viento, ahora cae granizo... Una tormenta de verano que dura más de lo aconsejado.
Me gusta la fuerza con la que cae el agua, porque me recuerda el por qué de muchas cosas. La fuerza, la vitalidad, la rabia y la rebeldía cuando, dando ya por finalizada la lluvia, resurgue con más ímpetu, para decir "eh, que no he acabado todavía!"
Ojalá fuera lluvia. O viento. O cualquier otra cosa que me llevara a otro sitio, a otro lugar, a otra vida. O a otro charco. Porque antes de que pueda darme cuenta, el calor me habrá hecho evaporarme de nuevo, y volveré a ser nube, y volverá a caer en otro sitio. Y volvería a decir "eh, que no he acabado todavía!".
Voy a ver llover...
Voy a ver llover...
No hay comentarios:
Publicar un comentario