Paso mi vida rodeada de cierta gente que sólo me ve cuando me necesita. Tienen un problema, y me piden que les ayude a solucionarlo. Quieren ir a algun sitio, y me piden que les acompañe. Quieren aligerar su conciencia, y se descargan en mi, en mi tiempo, en mi cabeza, y hasta en mi corazón. Pero es el precio que hay que pagar para seguir rodeada de gente.
Sé que es difícil encontrar alguien igual a ti, y seguramente sería hasta aburrido. Nunca he querido buscar un clon o una fotocopia. Sólo me gustaría encontrar alguien que sea capaz de ponerse en mi sitio, con mis zapatos. Porque gente que se pone en tu sitio, hay mucha, pero sólo miran con sus ojos. Sólo te miran desde su mundo, sin tener en cuenta el tuyo. Gente que se molesta cuando les dices que no puedes estar toda la vida solucionando sus problemas, o que se indigna cuando no puedes escucharla (los motivos que tu tengas no importan. Sólo los suyos). Gente que te llama, y tras la pregunta de trámite (qué tal?) sueltan todo lo que quieren, sin plantearse que quizá a ti no te apetezca escuchar sus problemas laborales, sentimentales, o simplemente, mentales. Se ven a sí mism@s como "tu mejor opción", "tu mejor amig@", cuando en realidad no son más que tu mejor cliente. Alguien que, si les cobraras las horas de "consultas", ayudaría a tu economía de manera importante.
Y lo único que se me ocurre para seguir contando con tan valiosa "colaboración" es utilizar la Resignación. Un año más. Porque en esta jaula, de vez en cuando, te apetece ver a alguien que no seas tú.
Tal vez sea hipócrita. Tal vez, pero no soy mala persona, ni egoísta. No me veo capaz de desairar a quien confía en mi, a quien cuenta conmigo. Aunque a mí no me sirvan de mucho.
Seguiré cogiendo el teléfono a estas personas, porque, al fin y al cabo, tengo la suerte de que me rodeen. Otra vez, otro año más.
Sé que es difícil encontrar alguien igual a ti, y seguramente sería hasta aburrido. Nunca he querido buscar un clon o una fotocopia. Sólo me gustaría encontrar alguien que sea capaz de ponerse en mi sitio, con mis zapatos. Porque gente que se pone en tu sitio, hay mucha, pero sólo miran con sus ojos. Sólo te miran desde su mundo, sin tener en cuenta el tuyo. Gente que se molesta cuando les dices que no puedes estar toda la vida solucionando sus problemas, o que se indigna cuando no puedes escucharla (los motivos que tu tengas no importan. Sólo los suyos). Gente que te llama, y tras la pregunta de trámite (qué tal?) sueltan todo lo que quieren, sin plantearse que quizá a ti no te apetezca escuchar sus problemas laborales, sentimentales, o simplemente, mentales. Se ven a sí mism@s como "tu mejor opción", "tu mejor amig@", cuando en realidad no son más que tu mejor cliente. Alguien que, si les cobraras las horas de "consultas", ayudaría a tu economía de manera importante.
Y lo único que se me ocurre para seguir contando con tan valiosa "colaboración" es utilizar la Resignación. Un año más. Porque en esta jaula, de vez en cuando, te apetece ver a alguien que no seas tú.
Tal vez sea hipócrita. Tal vez, pero no soy mala persona, ni egoísta. No me veo capaz de desairar a quien confía en mi, a quien cuenta conmigo. Aunque a mí no me sirvan de mucho.
Seguiré cogiendo el teléfono a estas personas, porque, al fin y al cabo, tengo la suerte de que me rodeen. Otra vez, otro año más.
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